Reflexiones para una despedida


Observa a través del cristal, apoya la cabeza sobre él en un gesto de cansancio.La tarde se hace eterna y el cielo está tan oscuro que parece que llega la noche.Pero la noche todavía no ha llegado.Cierra los ojos en un segundo interminable y se lleva la mano hacia el pecho, la pequeña y blanca mano siente como late el corazón.Esa caja igual de pequeña que su mano,que ella, que la vida.Esa caja que es a la vez el pozo de tantos sentimientos, unos ahogados por imposibles, otros flotando en el futuro.
La tarde todavía interminable, pero ella , inmovil, con la mano todavía sobre el pecho, sujetando no sé qué deseo invisible.La lluvia mojando su cara, los labios temblorosos son el reposo de esa lluvia siempre compañera, siempre fiel.
Y descubre que el verde es azul, azul de mar y sobre olas de plata el viento agita el barco de la ausencia y lo acerca y lo aleja...y siente que alguien pronuncia su nombre...
Y sonríe porque el viento le cuenta que no hay olvido, solo una larga espera.Y los labios no recogen ya la lluvia de la primavera ni la pequeña mano siente el dolor de la caja que bombea.Solo siente el mar que la toca, que la besa...

Comentarios

guillermo elt ha dicho que…
Un texto que envuelve un sentimiento intimista... ya, no descubro nada, pero en la espera, dependiendo de la confianza puesta, se puede abandonar o perseverar.

No sé si la despedida es en alguna situación tuya, o en el blog...No lo sé, pero si este post es reflejo de una futura realidad, que sea para tu bien... sincermente, que sea bueno para tí.
Besicos.